Exvoto de Almaciles (Puebla de Don Fadrique, Granada)
Actualmente, los trabajos de investigación realizados sobre el espacio sagrado del mundo ibérico bastetano son muy limitados. No obstante, aquellos que han dedicado su tiempo a la investigación dentro de este campo – Almagro Gorbea, Aranegui, J.M. Blázquez, Teresa Moneo, entre otros- han destacado un rasgo característico en el aspecto religioso de la cultura ibérica, nos estamos refiriendo al carácter naturalista que presenta esta religión. Es decir, los ritos que esta sociedad practicaba estaban en relación directa con la naturaleza y con su entorno más inmediato. De ahí, posiblemente, se explique la ausencia de representaciones de divinidades en el mundo ibérico (s.VI a. C.- s.I a. C.). Como ya sabemos, los santuarios ibéricos bastetanos que han aportado hasta el momento un rico registro en material arqueológico -conjuntos de exvotos y elementos arquitectónicos- queda limitado concretamente a las provincias de Albacete –Cerro de los Santos-, Jaén –Castillar de Santisteban y El Collado de los Jardines-, y Murcia – El Cigarralejo y La Luz-. Sin embargo, en aquellos santuarios ibéricos correspondientes a la provincia de Granada no es frecuente encontrar registros arqueológicos de tal envergadura. Pero sí que podemos hablar de un caso exclusivo en el norte de Granada, nos estamos refiriendo al santuario de Molata de Casas Viejas en Almaciles, perteneciente al municipio de Puebla de Don Fadrique donde tuvo lugar el hallazgo de un elemento votivo, considerado éste como uno de los mejores exvotos conservados de toda la altiplanicie granadina, y que actualmente puede ser visitado en el Museo de Galera, Granada.
Desde el punto de vista estético podemos observar, a diferencia de los exvotos de caballos encontrados en El Cigarralejo (Murcia) (Lillo Carpio et alii, El caballo en la sociedad ibérica), que el exvoto que concierne a nuestro estudio –ilustración- no está enjaezado y no ofrece muchos detalles. Así, podemos ver cómo la cola a la altura del corvejón es prácticamente esquemática. No obstante, podemos apreciar el interés del artífice por crear una representación fidedigna de la realidad, en tanto en cuanto que diferencia la pezuña del caballo y muy especialmente, la corona; también muestra detalladamente la órbita del ojo y las cavidades supraorbitales, al igual que las crines, representadas esquemáticamente a través de múltiples incisiones; el tupé; las orejas con un gran pabellón y la testuz. A esto, debemos añadir que se trata de una pieza proporcionada, exceptuando el grosor de las patas que contrasta con la delgadez del lomo y el vientre.
En cuanto a la técnica, decir que los exvotos pueden estar realizados en diferentes materiales como en piedra (El Cigarralejo), terracota o bronce (La Luz). Suelen ser piezas de aproximadamente 10 cm de largo, las específicas de los santuarios ibéricos del sureste español.
En nuestro caso, la figura que se puede ver esta imagen corresponde a un exvoto realizado en bronce. Constituye una pieza maciza realizada con la técnica denominada cera perdida muy común en todo el Mediterráneo. Se basaba en la realización de un molde de cera, que se retocaba marcando todos los detalles que el artífice quisiera o fuera capaz de plasmar en la pieza, y que finalmente sería recubierto por una capa de arcilla bastante depurada. Cuando éste se secaba, se le añadía una segunda capa con el fin de crear un molde resistente al que se le dejaban dos orificios abiertos en sus extremos, de manera que, al introducir la figura en el horno para que se endureciera, la cera se derretía y salía por los orificios. Posteriormente, una vez que el molde estuviera seco, se taponaba uno de sus orificios y por el otro se vertía el bronce fundido que adoptaba la forma que se le había dado en un principio a la cera.
Las investigaciones realizadas por Calvo y Cabré en Despeñaperros, nos informan de la existencia de diversos talleres dedicados a la creación de exvotos. Aunque al ser el exvoto de Molata de Casas Viejas el único encontrado en Granada, en un estado de conservación considerable, no nos vemos autorizadas a plantear hipótesis sobre cuáles fueron las condiciones de su creación, puesto que no tenemos nada que nos indique si se fabricó en un centro especializado de la zona o, por el contrario, si fue encontrado allí a causa de las relaciones comerciales. La cultura ibérica se caracteriza por ser una sociedad esencialmente agrícola y ganadera, lo que explicaría el desarrollo de un calendario en relación con los cultos al ciclo de la agricultura (siembra, cosecha) y a la cría de animales de ganado (caballos como animal de tiro, cerdos, etc.). Por tanto, los iberos debieron llevar a cabo ceremonias en honor a sus divinidades con el fin de asegurarse buenas cosechas, al mismo tiempo que pedían por la renovación y el crecimiento de la vida animal y humana. Para ello, realizaban prácticas rituales a sus dioses que venían marcadas por la ofrenda de exvotos de diversas representaciones (antropomorfos, zoomorfos); diferentes partes del cuerpo (ojos, piernas…); elementos personales de adorno (anillos, fíbulas), ofrendas vegetales y semillas interpretadas como las primicias anuales de las cosechas; así como libaciones de miel, leche y vino, y sacrificios de animales, acompañado todo ello por cánticos, plegarias, música y danzas. (Moneo 2003, 374).
Existe una gran variedad de espacios sagrados en el mundo ibérico (Moneo 2003, 267). Para su clasificación, se ha tenido en cuenta la ubicación geoestratégica de los santuarios, así como las características tipológicas, funcionales y rituales que presenta cada uno de ellos. Siguiendo estos criterios, podemos señalar los siguientes tipos de santuarios ibéricos: 1) Santuarios territoriales, se caracterizan por ser fronterizos y a su vez dependientes del oppidum o poblado ibérico al que pertenecen. 2) Santuarios periféricos o extraurbanos que como su nombre indica, se localizaban fuera del oppidum, siendo independiente territorialmente de éste. 3) Y por último los santuarios intraurbanos, localizados en el interior del oppidum.
Ahora bien, siguiendo con el análisis del exvoto, queremos manifestar que la simbología de éste puede estar relacionada con la fecundidad, debido al interés que muestra el artífice por representar el falo del animal. Tal y como se señala en Diálogo en el País de Los Iberos, la sociedad ibérica presenta una economía agrícola y ganadera en la que la fecundidad de los animales es vital para su subsistencia. Respecto a esto, debemos precisar que posiblemente el animal al que nos referimos se encontraría fuera del desarrollo económico, ya que cumpliría una labor más bien social, simbolizando el prestigio de quien lo poseyera.
Otras hipótesis que se plantean son la posibilidad de que se trate de una ofrenda debido a un pacto de hospitalidad o a un símbolo de curación de dicho animal, así como la idea de homenaje a éste por haber realizado una hazaña beneficiosa para el pueblo. No obstante, en todos estos casos tendríamos que tener siempre presente que el caballo se relaciona con la alta sociedad puesto que era la que podía permitirse su posesión. De tal modo, que podríamos afirmar que la figura del caballo pudiera estar más en relación con los cultos privados de élite, que con los cultos colectivos del resto de la sociedad.
En definitiva y a modo de reflexión, queremos mostrar cómo piezas arqueológicas que presentan dimensiones tan reducidas –como es el caso del exvoto de Almaciles-, pueden llegar a convertirse en una fuente de información referente para el estudio de la Historia, pudiéndonos proporcionar datos que nos ayuden a construir un conocimiento, cada vez más completo, sobre el funcionamiento y las características de las sociedades de nuestro pasado.
Bibliografía:
- IZQUIERDO, Isabel (2004) Diálogos en el país de los iberos, Madrid.
- LILLO CARPIO, PAGE DEL POZO, GARCÍA CANO (2004) El caballo en la sociedad ibérica: una aproximación al Santuario del Cigarralero, Murcia.
- MONEO, Teresa (2003) Religio iberica. Santuarios, ritos y divinidades (siglos VII-I a.C.), Madrid.
- TORREIRA PRADOS, Lourdes (1992) Exvotos ibéricos de bronce, Madrid.
Ficha elaborada por:
- Fabiola Inés Hita Madrid
- Julia García González
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